El Tercer Malón de la Paz llegó a Capital Federal para exigir a la Corte Suprema de Justicia de la Nación que se expida sobre la reforma, y al Congreso Nacional, que sancione una Ley de Propiedad Comunitaria Indígena y que intervenga la provincia de Jujuy. Tres representantes “maloneros” se encadenaron en las escalinatas del Palacio de Tribunales y hasta ahora no hay respuestas desde el máximo tribunal del país. Hablamos con representantes que nos cuentan como es el destrato y el racismo que padecen aquí.
Después de recorrer casi dos mil quilómetros desde La Quiaca, provincia de Jujuy, el Malón de la Paz llegó a Buenos Aires. Lina Rodríguez pertenece a la comunidad Miyoyoc, ubicada en las cercanías de Humahuaca, nos cuenta que su principal objetivo “es que la Corte Suprema se expida” sobre la inconstitucionalidad de la reforma de la Constitución provincial. “Al ver que no hay respuesta tres hermanos decidieron que tenía que haber algo más fuerte”, cuenta al explicar las razones del encadenamiento de tres representantes del malón que también están realizando una huelga de hambre. “Se están burlando de nosotros, dijeron los hermanos y se encadenaron”, concluyó.
Entrevista a Lina Rodríguez:
Desde la llegada de los representantes de las comunidades indígenas la Corte Suprema viene destratándolos sistemáticamente. Cesar Intí, es comunicados popular y trabaja en Radio Chaski de Jujuy, y viene acompañando al malón desde su partida. “Desde el primer día ha subido el nivel de maltrato, el racismo y la discriminación”, cuenta y detalla el rol de los medios alternativos y comunitarios. “Hay una persecución generalizada en toda la provincia y eso no es ajeno a la prensa”, dice y recalca que el objetivo es “neutralizar la cobertura y difusión” de lo que está pasando.
Entrevista a Cesar Inti:
La huelga de hambre de los representantes del malón comenzó en horas del mediodía del martes 8 de agosto. Cuando promediaban unas ocho horas de esta situación el enfermero que acompaña desde el inicio al Malón y un médico perteneciente a la agrupación Marrrón, que integra a profesionales de los hospitales Garrahan, Penna, y Rivadavia, intentaron ver el estado de las personas pero fueron frenados por la seguridad de la Corte. Recién treinta horas después pudieron ver como estos se encontraban. Aquí, David y Paco, cuentan cómo se vivieron esos momentos y que afecciones y cuidados hay que tener con los integrantes del malón, aproximadamente unas doscientas personas.
Entrevista a Dani (enfermero):
Entrevista a Paco (médico):




