La artista y dramaturga canadiense Émile Monnet presentó el pasado 29 de abril su libro Okinum en la Feria del Libro de Buenos Aires. Se trata de una obra nacida originalmente como pieza teatral y que continúa ahora su recorrido en formato escrito. “Okinum significa represa en el idioma de mis abuelos”, explicó Monnet en una entrevista con Enlatierra.com.ar en la que también agradeció “a los pueblos originarios de esta tierra por recibirnos”. Proveniente de Quebec, la autora compartió reflexiones sobre la recuperación de la lengua y la memoria ancestral, un camino que transita junto a una anciana de la comunidad de su madre.

La obra entrelaza espiritualidad, sueños y tradición oral. Monnet relató que durante años tuvo reiteradamente el sueño de “un castor gigante que me daba una bolsita con unas palabras”, una imagen que todavía intenta descifrar. En la cosmovisión de su pueblo, explicó, el castor simboliza la sabiduría y la capacidad de transformar los ambientes. “Nuestra historia habla de un castor gigante en la época del hielo. Nuestra creación del mundo es realizada por castores gigantes”, señaló, vinculando esas narraciones con la memoria profunda de los pueblos originarios del norte del continente.

También remarcó los vínculos culturales entre comunidades indígenas de distintos territorios: “La cordillera nos une del norte al sur”, dijo y destacó coincidencias en el pensamiento circular, el respeto a los ancianos y las consecuencias de la colonización lingüística. Monnet reivindicó el valor político y emocional del arte indígena.

“El arte es una herramienta para abrir los corazones y hablarle a la gente desde lo emocional; se pueden dar mensajes políticos desde la emoción”, sostuvo. También destacó la fuerza de la oralidad en los pueblos Anishinaabe y otras comunidades originarias, donde “los líderes hablan con el corazón y con sabiduría”.

Entre relatos, recuerdos y poesía, Okinum aparece así como una obra atravesada por la memoria colectiva y la búsqueda de reconstruir los lazos entre lengua, territorio y espiritualidad:

Siempre me han fascinado los sueños
cuando me despierto
tengo la costumbre de permanecer en ese estado entre el sueño
y la vigilia
donde es más fácil retenerlos
justo antes de que se escapen
y se desvanezcan en lo profundo de mi psiquis.

Lo que alcanzo a conservar
son fragmentos,
similares a escenas cinematográficas
que me dejan imágenes vívidas
palabras
susurradas al oído
mientras duermo
y cuyo significado intento descifrar más tarde.

Tengo un cuaderno donde me gusta escribir los sueños
para recordarlos cuando sea necesario
los mantengo vivos
me los vuelvo a relatar
y les presto atención
porque abren nuevos portales
nuevos caminos en la imaginación
dentro de los rincones profundos de la memoria.

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