Desde hace 40 años que la plaza de los dos congresos se convierte en un punto de reunión, reflexión y resistencia para los pueblos originarios. Durante tres jornadas representantes de las comunidades originarias expones sus cosmovisiones, cuentan la historia negada y silenciada, y resisten ante las represiones pasadas y presentes. Es 12 de Octubre y una marcha multitudinaria recorre las calles de la Ciudad visibilizando lo que muchos prefieren no ver.

“Este Estado es un peligro para los pueblos originarios”, dice desde el escenario Enrique Mamani, integrante de ORCOPO (Organización de Comunidades de Pueblos Originarios). Sus dichos contienen mucho de lo que pasa a los pueblos originarios y lo que viven sin importar el partido que gobierne. Las represiones son moneda corriente, lo sucedido en la Lof Lafken Winkul Mapu la semana pasada o los hechos contra comunidades Ocloya de Jujuy hace semanas son muestra de ello.  “El estado genocida sigue persiguiendo a las hermanas mapuches”, recuerda.

Nora Cortiñas, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora acompañó a los pueblos originarios. (Foto: Huilén Palermo)

“No perdonamos, no olvidamos, no nos reconciliamos. Hoy más que nunca la Pachamama está protegida por todos nosotros y nosotras y tenemos el orgullo de seguir pidiendo la libertad de las hermanas mapuches”, dijo Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, quien se acercó a la marcha y también dijo que el presidente de la Nación, Alberto Fernández, “no tiene vergüenza” porque “fue a saludarlos en este día en vez darle lo que ellos piden y lo que pedimos acá”.

Caminar, resistir, cuidar

Las tres jornadas se realizaron frente al Congreso de la Nación, el 10 es el día de la reflexión, este año se recordó la matanza de la Bomba, cuando entre el 10 y el 30 de octubre de 1947 unas 400 personas de la etnia Pilagá fueron asesinadas y perseguidas. La de la Bomba es la única causa judicial que tuvo un procesado por delitos de lesa humanidad que murió años atrás. El 11 es el último día de libertad y el 12 es el principio de la invasión a este continente. Se estima que se asesinaron a 120 millones de personas durante el genocidio que comenzó en 1942.

Enrique Mamani de ORCOPO desde el escenario emplazado frente al Congreso de la Nación. (Foto: Huilén Palermo)

Mientras uno camina entre la gente se siente que no es una marcha más. El sahumado característico puede olerse, y el sonido de los sikuris son el ritmo que irrumpe en plena ciudad y que la hacen avanzar. Una marcha que es circular, como la cosmovisión indígena, ya que en su transitar sale por la calle Callao, continúa por Corrientes, Cerrito y luego Avenida de Mayo para volver al Congreso. “¿Se van a quedar acá o van a seguir?”, pregunta un desprevenido transeúnte cuyo interés es sólo sacar su auto. Otros sacan el celular y filman, pocos preguntan el porqué de la manifestación.

“No tiene que ver con la piel, tiene que ver con la conciencia”, dice Mamami y propone: “desde la autonomía de pensamiento somos otra opción”. Luego, todo se resume en una frase: “No maten a la madre tierra, ni a ningún ser vivo”. “Acá cuidamos a la Pachamama hasta el último día de nuestras vidas. Hoy es un día en el que no vamos a llorar, porque es el último día de libertad que tuvimos, pero seguimos la lucha con todos ustedes y con los que no están”, suma Nora Cortiñas.

La marcha en plena ciudad. (Foto: Huilén Palermo)

Otras marchas

Hubo marchas por distinto puntos del paísEn pleno conflicto por las detenciones irregulares de las mujeres mapuches en el centro de Bariloche se congregaron comunidades mapuches y organizaciones sociales.  “Nunca más balas, nunca más cárcel por defender el territorio”, podía leerse en la bandera que encabezaba la manifestación que recorrió el centro de aquella ciudad y terminó en la plaza central de Bariloche. Allí una estatua del genocida Julio Argentino Roca fue tapada y una Wenufoye (bandera mapuche) flameó en su lugar.  

En Jujuy se realizó la séptima caminata indígena por el agua y la vida, Qhapaqñan, donde representantes de comunidades originarias partieron el pasado 4 de octubre desde La Quiaca y llegaron el 12 a San Salvador de Jujuy donde protestaron frente a la casa de gobierno de aquella provincia. Con la marcha las comunidades visibilizan la defensa del agua ante las políticas extractivistas que impulsa desde los gobiernos provincial y nacional.

La marcha en desarrollo. (Foto: Huilén Palermo)

Voces originarias

En la Tierra recogió algunas impresiones sobre lo que significa esta fecha. La mirada de la resistencia en palabras: “La resistencia y justicia como bandera de los pueblos no claudica ¡resistimos!”, dice Olga Choque, histórica representante. “La lucha con todos los pueblos y sectores hacia un estado plurinacional”, dice Nilo Cayuqueo, de la comunidad mapuche de Los Toldos.

“Para mi esta fecha significa la reivindicación de nuestros ancestros que lucharon para poder dejarnos nuestros idiomas y nuestros saberes”, nos cuenta Verónica Gómez, profesora de idioma guaraní” y recalca que “no nos olvidemos de nuestras raíces”. “¡Mujeres que luchan! 12 de octubre. Nada que celebrar”, sintetiza Munay Wayra, quechua.

Una hermana originaria mira a cámara. (Foto: Huilén Palermo)

“Este día nació, antes cuando se festejaba la masacre más grande de Sudamérica y nos pareció incorrecto”, cuenta Rosalía Chauque y recuerda que “nos armamos de coraje y nos juntamos, primero éramos pocos y ahora somos muchos, dejamos esto para los niños, la juventud”. “No a la contaminación, no al desalojo”, concluye.