A 50 kilómetros al oeste de La Quiaca, en plena puna jujeña, se encuentra la Laguna de Pozuelos, un monumento natural reconocido por la UNESCO y uno de los humedales más importantes del norte argentino. Sin embargo, comunidades originarias y asambleas ambientales denuncian que el avance de la megaminería está provocando un grave deterioro ambiental en toda la cuenca. “La laguna está hecha pomada, está totalmente muerta”, dijo Florencia Solís, pobladora kolla de Rodeo de la Puna, presidenta de la Comunidad Aborigen de Puya Puya e integrante de la Asamblea de Mujeres en Defensa de la Pachamama.

Según explicó a Enlatierra.com.ar Solís, el ecosistema cambió drásticamente en los últimos años. “Las aves playeras que había, flamencos, gallaretas, toscas, no hay nada”, señaló. La referenta recordó que décadas atrás “la laguna era un gran espejo donde hasta se hacían regatas”, mientras que hoy “es un desierto”. También advirtió que desde hace tiempo observaban cómo los flamencos “pasaban casi muriendo”. Las comunidades apuntan especialmente contra distintos emprendimientos mineros instalados en la región, entre ellos Pan de Azúcar, Eureka I y Eureka II, además de la mina a cielo abierto Chinchillas, operada por la canadiense SSR Mining desde 2018.
Las denuncias de los pobladores también apuntan a la falta de consulta previa a las comunidades indígenas y al crecimiento acelerado de proyectos extractivos alrededor de la laguna. “No hay una consulta libre, previa e informada a las comunidades, están violando la Constitución Nacional”, sostuvo Solís, quien remarcó que los pueblos tienen “derecho a vivir en un ambiente libre, puro y sano”. Según explicó, actualmente existen “165 experimentos mineros” en la zona y las empresas buscan “hacer volar todos los cerros alrededor” de Pozuelos. Entre las compañías mencionadas aparecen capitales vinculados a Estados Unidos, Canadá y China, además de proyectos ligados a Rio Tinto y Vicuña.
Frente a este escenario, las comunidades vienen realizando distintas acciones de visibilización y protesta. El pasado 7 de mayo se llevó adelante un festival en defensa de la laguna y en agosto de 2025 se realizó la “Caminata de Mujeres en Defensa de la Pachamama”, una movilización de más de 300 kilómetros hasta San Salvador de Jujuy para denunciar la falta de agua y el avance extractivo en la provincia. “Los gobiernos son los cómplices de este capitalismo asesino, son los socios”, expresó Solís. Las comunidades advierten que los impactos que denunciaban desde la llegada de las mineras ya se están manifestando en la cuenca de Pozuelos, con consecuencias ambientales que consideran irreversibles.
Mapa de la minería en Jujuy:




