Celeste Guenumil es una de las cuatro mujeres mapuche detenidas injustamente desde hace cinco meses tras el desalojo y represión ocurrido en la Lof Lafken Winkul Mapu. “Es una situación violenta estar detenidas injustamente por ser mapuches” y “por defender el territorio y la espiritualidad”, dijo en una entrevista con este medio.

“Hace cinco meses que estamos detenidas con nuestros hijes”, aclara. Actualmente Celeste está en prisión domiciliaria junto con las lamguen (hermanas) Luciana Jaramillo, Romina Rosas, y la machi Betiana Colhuan. Se encuentran detenidas por el presunto delito de usurpación que es un delito excarcelable.

“Nos tiene atado este gobierno, todo el mundo sabe que nadie está preso por usurpación”, dice Celeste y explica que “estamos hacinados, viviendo todos juntos en una casa” y “siendo estigmatizados”. “No entendemos porque a nosotras como mapuches nos hacen esto” mientras “los asesinos de Rafael Nahuel andan libres”, señala y afirma que “para el pueblo mapuche siempre son balas”.

“Es muy violente, es muy triste que nuestros hijos estén padeciendo esto, les quitó todo lo bueno de ser mapuche”, dice con la voz quebrada y contando que los niñes padecen depresión, tristeza y enfermedades. Además recuerda que en la Lof “estaban haciendo una escuela y reconocimiento de las plantas medicinales en territorio” antes de que llegara la represión y la violencia estatal. “Es tan injusto y da impotencia”, remarca.

La salud de los niñes que se encuentran detenidas junto con sus madres es de gran preocupación para las mujeres. La comisión de salud de la Red Comunitaria Territorial visita periódicamente a las mujeres y a sus hijes y sostuvo que a pesar de que desde las Instituciones de Salud Pública se suele desarrollar un estricto seguimiento a la salud materno-infantil, “en el caso de las lamgen y sus püchikeche no hubo preocupación por su atención ni cuidado integral por parte de los centros de salud que tienen incumbencia en la zona”.

Racismo y lucha

La mujeres mapuche comprenden muy bien cómo actual el racismo estructural desde hace mucho tiempo. Un racismo que atraviesa la sociedad en su conjunto. Celeste tiene muy claro que el ataque y persecución hacía ellas tiene un componente mayor que es el de ser mapuche. “Hoy cualquier mujer, si es blanca, tiene más derechos que nosotras” dice y se pregunta “¿y el derecho a las mujeres mapuche de vivir en su territorio?”.

“Las veo fuertes a mis compañeras”, afirma y remarca: “Estamos acá por nuestro hijos, lo que el Estado quiere son muertos, lo dejaron claro cuando entraron el 4 de octubre”. “Hay una cizaña hacia los pueblos originarios” pero “vamos a seguir luchando, peleando y exigiendo que devuelvan Remulafken (Villa Mascardi)”.

Además, entiende que el famoso Comando Unificado de las fuerzas federal, el que realizó la represión y el desalojo, no es más que un comando “armado por el odio racial” y aclara que “se está haciendo una mesa de diálogo que claramente no sirve para nada, ni siquiera quieren repara a los niños de la comunidad”.

La Lof

“Es una comunidad donde se ha levantado una machi”, cuenta sobre Betiana Colhuan, a quien en las últimas horas el Poder Judicial le ha vuelto a rechazar una excarcelación, y recuerda que en la zona hubieron campos de concentración durante la mal llamada “Campaña al desierto” y que esas tierras después fueron repartidas entre parques nacionales, iglesia y terratenientes.

Habla de lo que hoy se conoce como Villa Mascardi pero que en realidad es Remulafken en mapudungum. “Hace treinta años vinieron muchas lamien con la machi Teresa quien dijo que iban a volver más machis y así fue cómo se levantó la Lof y nuestra machi. Con el esfuerzo de todo el pueblo mapuche”. Y deja un mensaje para todes: “Jamás vamos a morir de rodillas”.