Griselda Ibañez vive en la finca El Pongo, ubicada en el departamento de Perico en la provincia de Jujuy. Se trata de unas 2500 hectáreas apropiadas por las élites históricamente, donde viven comunidades indígenas y campesinas que quedaron cercadas entre límites ficticios que la “justicia” y la burocracia se encargan de desalojar.
De esas 2500 hectáreas Griselda vive en sólo 37: “A mis abuelos los trae el dueño de la finca y les dice acá vivan y cultiven, a cambio de parte de la producción. Cuando muere comienza el hostigamiento”, cuenta en una entrevista con Enlatierra.com.ar. La finca fue donada al Estado provincial cuando muere Plinio Zabala, quien así lo solicitó, con la condición de que se utilicen para el beneficio de la población de Perico.
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