Cada uno y dos de noviembre las comunidades quechua, kolla, aymara y andinas celebran el Aya Mark’ay Quilla. El cementerio de Flores, en la ciudad de Buenos Aires, es uno de los puntos de reunión de quienes recuerdan a sus difuntos. Sin embargo, el gobierno de la ciudad desde hace años viene desplegando un operativo policial desmedido.
Mariana Amaru, de Ayllu Sartañani e integrante de la Mesa del Aya Mark’ay Quilla, habló con En la Tierra y contó que “en el cementerio de Flores viene sucediendo que el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires militarizan el cementerio haciendo que las familias pases una situación muy violenta”. “Con esa acción las familias andinas, no pueden llevar adelante tranquilamente esta ceremonia del día de los difuntos”, dijo.
“Sufrimos la criminalización de nuestra espiritualidad”, afirma Amaru que detalla que se trata del “racismo que existe hacia nuestras creencias”. “Ellos lo que ven es que se junta muchísima gente en el cementerio, les molesta la cuestión de cómo es una celebración de la vida y la muerte, tan distinta al cristianismo, porque siempre nos sentamos a hablar sobre esto, porque Aya Mark’ay Quilla donde la vida y la muerte van de la mano”, explica.
La celebración comienza el 1 de noviembre donde se preparan ofrendas con comidas, como los tantawawas, bebidas, flores, golosinas, hojas de coca y cigarrillos. “Decimos que el primero vienen a visitarnos y el dos se despiden”, cuenta Amaru.
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