A cien años de la masacre de Napalpí, ocurrida el 19 de julio de 1924 donde fueron asesinados entre 400 y 500 integrantes de las comunidades indígenas qom y mocoit, David García, docente qom e integrante de la Fundación Napalpí, reflexionó sobre la fecha y el juicio por la verdad realizado hace dos años.

David García, Fundación Napalpí, durante una de las audiencias del juicio por la Verdad

En 1924 el presidente de la Nación era Marcelo T. De Alvear y el gobernador de Chaco era Fernando Centeno. Las comunidades que se encontraban en la reducción indígena Napalpí comenzaron una huelga con el objetivo de mejorar sus condiciones de vida. La huelga incluía a indígenas de las etnias Moqoit, Qom y Vilelas porque la paga no era buena, se les daban vales en lugar de dinero por su trabajo. La respuesta fue la represión. El gobernador Centeno firmó un decreto donde prohibió la salida de los indígenas de la reducción.

“Es una masacre por el reclamo de una mejora laboral”, sintetiza García en la entrevista realizada en “Con los pies en la Tierra”, el programa de radio de enlatierra.com.ar, al recordar el porqué de aquella masacre. La represión fue llevada adelante por el Estado Nacional a través de efectivos de la Policía de Territorios Nacionales, Gendarmería y civiles armados. No sólo asesinaron a los indígenas a tiro de fusil durante una hora sino que después a los que sobrevivieron los asesinaron a machete y balloneta.

Así como los partes policiales hablaban de sólo 4 muertos, los medios nacionales fueron cómplices del encubrimiento estatal. El diario La Nación minimizó los hechos al sostener que “las fuerzas policiales se tuvieron que limitar a incendiar la toldería y a dejar a unos cuantos muertos en el lugar del suceso”, tal como publicó en la edición del 20 de julio de 1924. “Uno se encuentra con una historia aberrante”, cuenta García y asegura que “las guerras se contaban, las masacres no”.

Entrevista completa con David García de la Fundación Napalpí

Delito de lesa humanidad contra pueblos originarios

Hace dos años se realizó el primer juicio por la verdad de la historia por delitos de lesa humanidad contra pueblos originarios por los asesinatos ocurridos en Napalpí. El Poder Judicial sostuvo como “hechos probados” lo sucedido durante la masacre y explicó que “la perpetración de la masacre requirió un plan”.

“Es emocionante por el tener derechos de los pueblos indígenas”, recuerda García sobre la importancia del juicio ya que “nunca se tuvo una respuesta positiva hacia las comunidades indígenas” pero con esa sentencia, firmada por la jueza Federal Zunilda Niremperger, se “motivó a nuestras comunidades a reflexionar”, dijo. A cien años de la masacre de Napalpí, su recuerdo nos permite la reivindicación de la memoria de los pueblos y la posibilidad generar conciencia colectiva para que las graves violaciones a derechos humanos no deben volver a repetirse.

Juan Chico, era un historiador qom, también integrante de la Fundación Napalpí, y fue uno de los impulsores de la memoria y el pedido de justicia de esta masacre. Además de sus investigaciones, nos dejó reflexiones sobre el recuerdo: «La palabra Napalpí hoy se traduce como cementerio. El cementerio físico donde están los muertos. Pero Napalpí es este mismo lugar. Los viejos dicen Napalpí es acá, están con nosotros. Por eso vuelven como pájaros, como estrellas, como el agua, como una flor».

 

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