Al cruzar la ruta 9, a la altura de Humahuaca, la cantidad de casas disminuye. Comienza un camino de tierra que parece uno más de los que puede cruzarse en la Quebrada. De a poco, comienzan a aparecer restos de basura a los lados del camino. El olor se hace presente. Las oscas y el humo hacen irrespirable el lugar. Todo se tiñe de basura.
La Quebrada es Patrimonio de la Humanidad, de un lado. Del otro, es un basural a cielo abierto. Y el de Humahuaca no es el único. Tilcara y Abra Pampa, siguen en la lista que incluye, por lo menos, unos 400 basurales a cielo abierto en toda la provincia de Jujuy. Un equipo de En la Tierra llegó al lugar para retratar lo que se vuelve cotidiano, pero que no debería ser así.
Según comentan los pobladores y pobladoras, parte de esa basura es llevada a la capital provincial para ser tratada. Pero lo que se ve es una acumulación de restos que lego se prenden fuego. Frente al basural se encuentra el barrio “de la Tupac”. Tienen el extraño privilegio, el de recibir de primera mano, los olores y las inmundicias que la quema de basura genera.
“No vemos un mejoramiento en el tema de la basura”, dice un vecino que prefiere no dar su nombre y recuerda que “el turismo no sabe que ahí hay basural, o piensa que hay una fábrica”.
Por las tardes el humo que genera el incendio de la basura puede verse desde el pueblo que está sólo a un kilómetro y medio de distancia. A pocos metros del basural también hay algunas casas de gente que tiene cabritos que comen de la basura.
Un informe realizado por el Observatorio de Conflictos Socioambientales (OCSA) de la Quebrada y Puna (creado en 2019) y que cuenta con la participación de técnicos, profesionales, integrantes de comunidades indígenas y organizaciones comunitarias, señala la problemática de los basurales a cielo abierto en la salud.
Y esto empieza a sentirse en la propia población con el aumento de cefaleas y cuadros respiratorios. El informe ejemplifica con el caso del basural de Huichaira donde personal del Hospital habló del riego de contraer enfermedades transmitidas por insectos, roedores y por la filtración de residuos y contaminantes a las napas de aguas.
“Los basurales a cielo abierto, son como grandes inodoros donde se defeca la materialidad de este mundo consumista, capitalista. En ellos encontramos: botellas, plásticos, cuerpos, vidas, identidades y todo aquello que la higiene hegemónica hetero- capitalista nos expulsa. Vivimos en la basura, en lo descartado, en lo desechado», dice la drag folk jujeña Bartolina Xixa -Maximiliano Mamani-.




