Casabindo esta de fiesta. De pueblos y caceríos cercanos llegan a la puna jujeña devotos, estudiosos y curiosos. Se escuchan rezos, llantos. El humo de la corpachada nos conecta con la Pachamama. Es 15 de agosto.
Los samilantes, danzantes del suri, encabezan la procesion. Una virgen católica se mezcla con los danzarines. Mientras el cura ora, los suris buscan agua. Suenan los sikuris y los erkes. Abundan los celulares fotografiando la escena.
La plaza se vuelve el centro. Es momento de ofrendar la valentía y el coraje. La Pacha o la Virgen. La fe y la macha se conjugan en destreza para quitar la vincha a los toros que, de a uno, son soltados en la plaza.
Los gritos acompañan los intentos, los aplausos el logro. A los toreros los acompaña La Pacha o la Virgen, piden sobrevivir a agosto, hasta el próximo año.


